VENTAJAS Y DESVENTAJAS DE LOS DIFERENTES TIPOS DE MUESTREO EN YGC

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Existen varios tipos de muestreo cuando se está en presencia de un yacimiento de gas condensado, cada uno varía del otro en cuanto a su procedimiento y a lo eficiente o deficiente que será su aplicación. A continuación se presentan algunos aspectos tanto beneficiosos como no beneficiosos en la aplicación de 3 tipos de muestreo.

VENTAJAS:

1. Muestreo de superficie:

• La muestra no se contamina con fluidos acumulados en el pozo.

• Menor riesgo y costo que el muestreo de fondo.

• Permite tomar muestras de gran volumen.

• Las muestras son de fácil manejo en el campo y en la superficie.

2. Muestreo de cabezal:

• Rápido y de bajo costo.

• No se requiere de mediciones de tasas de flujo.

3. Muestreo de fondo:

• No se requiere de mediciones de tasas de flujo.

• No es afectados por problemas de separación gas – líquido en el separador.

• Excelente para el muestreo de gases condensados subsaturados siempre y cuando la muestra no se contamine en el fondo de pozo.

DESVENTAJAS:

1. Muestreo de superficie:

• Los resultados dependen de la exactitud de la medición de las tasa de flujo.

• Resultados erróneos cuando se tiene separación gas – liquido deficiente.

• Pequeños errores de medición de tasas de flujo y recombinación generan muestras no representativas.

2. Muestreo de cabezal:

• No se debe usar si la presión de cabezal es menor que la de rocío.

• Es difícil tomar una muestra representativa por la agitación de los fluidos que ocurre durante el muestreo.

3. Muestreo de fondo:

• No se pueden tomar muestras representativas cuando la presión de fondo fluyente es menor que la de rocío.

• No es recomendable cuando el pozo tiene una columna de líquido en el fondo.

• Volumen de muestras pequeñas.

• Pueden ocurrir fugas durante la sacada del muestreador a superficie.

• Posible pescado por rotura de guaya.

• Peligro de accidentes en el manejo de la muestra a alta presión.

Bibliografía
– Rojas, G.: “Ingeniería de Yacimientos de Gas Condensado”, segunda edición, Puerto La Cruz, mayo 2005.