Durante la terminación, la estimulación
más sencilla es la succión. Mientras dura
la perforación y la terminación, el fluido de
perforación impone contra la pared del hoyo
una presión algo mayor que la mayor presión
que pueda tener cualquier estrato. Esta diferencia
de presión hace que la parte líquida del
fluido así como partículas micrométricas de sus
componentes sólidos se filtren hacia la periferia
del hoyo. Si esta invasión es muy severa y
extensa deteriora marcadamente la permeabilidad
del estrato productor en las inmediaciones
del hoyo.
Por tanto, cuando se hagan los intentos
de poner el pozo a producir no se logrará
el flujo anticipado. Entonces, para remediar
la situación se trata de inducir el pozo a
fluir succionándolo.
Para esto se utiliza la misma tubería
de educción y un cable en cuyo extremo va
colgado un émbolo especial de succión. El émbolo
se introduce a una cierta profundidad en
la tubería, y al sacarlo facilita la extracción de
cierto volumen de fluido de la tubería y a la
vez impone una fuerza de succión al estrato
productor. La succión del estrato se va haciendo
más fuerte a medida que el émbolo va achicando
el pozo a mayor profundiad.
La aplicación de la succión tiene
como propósito limpiar la periferia o zona invadida
del pozo y establecer la permeabilidad
e inducir el flujo del pozo utilizando la energía
natural del yacimiento.
En la práctica, un mínimo de succiones
pueden ser suficientes para lograr el
flujo, pero a veces se succiona durante muchas
horas o días sin éxito y entonces hay que recurrir
a otros medios.

Publicado por: Geniver Campos Lira