El carbón fósil ha sido utilizado por
la humanidad durante varios siglos. Gas derivado
del carbón mediante el proceso de carbonización
o destilación destructiva, empezó a
consumirse en el siglo XVIII en Inglaterra para
alumbrar las calles o iluminar los hogares, hasta
que fue sustituido por la electricidad. Antes
del carbón se utilizaron el estiércol y la leña
para hacer fuego. Todavía hoy, en remotas partes
del planeta, se utilizan la leña y el estiércol.
El carbón es producto de procesos
naturales que comenzaron durante períodos
geológicos milenarios como el llamado Anthracolithicum,
de 345 millones de años de edad, o
el Cretáceo, de 70 millones. Los tipos o clases
de carbón varían en densidad, porosidad, dureza,
brillo, composición química y propiedades
magnéticas y eléctricas. Su color tiende a ser
oscuro, predominando el negro. El tipo lignito
es muy blando, el subbituminoso y bituminoso
más duros y el antracito muy duro.
Además de ser utilizado como fuente
de energía, a través de la carboquímica se
emplea para la preparación de químicos, tintes,
drogas, antisépticos y solventes.

Publicado por: Geniver Campos Lira