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Arabia Saudita no apoya altos precios petroleros a cualquier costo, se dijo en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales. Ambos países caerían en agujeros negros políticos y económicos si hay una caída moderada de los precios del crudo por debajo de $80

Los primeros días de marzo pasado, Alí al-Naimi, ministro petrolero de Arabia Saudita, y presidente de Aramco, dio una charla en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en Washington, cuyo tema central era la “Relevancia Permanente del Petróleo”. Estaban presentes Daniel Yergin, Brent Scowcroft, James Schlesinge.

Naimi dijo que se había demostrado que era totalmente errado el “pico del petróleo” que hizo mucho furor la década pasada y que llegó a su punto máximo en 2009, y había otros conceptos erróneos en el mercado.

Thomas W. O’Donnell, un investigador petrolero de las universidades de Michigan y New School de Nueva York, y también con una pasantía en el Cendes de Caracas, estaba en la reunión y escribió, “que Naimi no dijo específicamente que los precios se van abajo como consecuencia del aumento de los suministros, pero dejó en claro que el aumento de los precios no son la prioridad de Arabia Saudita”.

Naimi dijo en la reunión, que en 2012 explicó la necesidad de bajar los precios del barril de petróleo. “Hizo hincapié en que los medios de comunicación y otros sectores, divulgaban los temores por el suministro, pero los precios actuales no son un fiel reflejo de los fundamentos de la oferta y la demanda. A través de este esfuerzo y otros factores, los precios cayeron”.

Agregó que el interés de Arabia Saudita es un mercado petrolero bien equilibrado que conduzca a una sana economía global. El objetivo de la política petrolera de Arabia Saudita, no es altos precios del petróleo a cualquier costo.

O’Donnell señaló que esto llega en un momento en que la mayoría de los analistas del mercado consideran que los productos básicos, principalmente los materiales más primarios, incluyendo el petróleo caerán sus precios en el 2013.

Este ha sido el mensaje de Ed Morse, analista del Citi, quien lo declaró a Blomberg el 12 de abril. Mientras tanto la predicción de Merrill Lynch, fue más radical cuando dijo que los precios podrían bajar hasta 50 dólares en un plazo de dos años, según su declaración al  , el primero de mayo pasado.

Según O’Donnell, cualquiera que sea la gravedad o el impacto, que el aumento de la producción, o la reducción de los precios impacte sobre los productores “halcones” de la OPEP, dos de ellos se destacan: Venezuela e Irán. Estos Estados realizan una mala gestión interna, en el caso venezolano, y las sanciones internacionales en relación a Irán. Estos dos países son estructural y políticamente muy vulnerables a tales cambios en el mercado.

“Me puedo imaginar fácilmente a Venezuela e Irán caer en los agujeros negros, económica y políticamente, si incluso hay una repetición moderada, de la anterior década perdida, con la caída de los precios por debajo de 80 dólares el barril, por no hablar de 50 dólares el barril.”

Al Naimi dio la bienvenida a la revolución energética de Estados Unidos, y agregó que este nuevo desarrollo agresivo de producción no significarán que Arabia Saudita y el petróleo del Medio Oriente se convertirán en factores irrelevantes para EEUU. Dijo que las “discusiones sobre la independencia energética para Estados Unidos, representa una visión ingenua y simplista, ya que confunden dos cosas: la política exterior y la política energética de Estados Unidos.

Dijo que en los últimos días, destacados exfuncionarios de Estados Unidos, se han hecho eco del “lado oscuro de la independencia energética”. Naimi señaló que aunque Estados Unidos probablemente volverá a ser un exportador neto de petróleo y gas, esto no significa que vaya a alterar su función política exterior en los mercados mundiales de la energía, y en el mantenimiento de la seguridad de sus aliados productores de petróleo del Medio Oriente, sobre todo los del Golfo.

“Lo mismo puede decirse de su interés en proteger las vías marítimas internacionales, los cuellos de botella del transporte y las reservas estratégicas de petróleo.” Al-Naimi destacó el papel decisivo de la tecnología en esta revolución de la producción doméstica de Estados Unidos y también en Arabia Saudita, son un par de ejemplos interesantes. El desarrollo del “fracking” y la metodología para la protección del ambiente, fue una revolución que tiene el mismo nivel de importancia como Silicon Valley y el desarrollo de la informática.

Fuente TalCualDigital

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