Con Vaca Muerta, la Argentina busca seguir el camino de EEUU

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Ucrania y Venezuela, distantes a miles de kilómetros entre sí y con historias e idiosincrasias muy distintas, son dos países en el mundo que, en este momento, están atravesados por profundas crisis políticas que, a pesar de sus diferencias aparentes, tienen un punto fuerte de contacto. Ambos países son piezas fundamentales en el inmenso rompecabezas que constituye el mapa físico y geopolítico de los recursos energéticos del mundo.

PETRÓLEO Y GEOPOLÍTICA. El vínculo entre la política y los recursos energéticos en general y los hidrocarburíferos en particular, data del propio surgimiento del capitalismo y de la industria manufacturera.

Es que la denominada revolución industrial, en su primera fase y con epicentro en Inglaterra, dio inicio a la demanda energética de envergadura destinada a la producción. Los recursos energéticos provenían de la flamante máquina de vapor que se valía esencialmente de la combustión a base del abundante carbón que existía en el territorio inglés. Ya a fines del siglo XIX y principios del siglo XX esa realidad se modificó por el descubrimiento del motor de combustión interna y, las necesidades de desarrollo de la industria se trasladaron esencialmente a la energía proveniente de combustibles derivados del petróleo, ausente en territorio inglés.

La distribución de los recursos hidrocarburíferos mundiales no es homogénea y, además, no coincidió geográficamente con los países que obtuvieron un desarrollo industrial temprano. En aquel momento los países industrializados, salvo los Estados Unidos, no contaban con petróleo en sus territorios lo que los obligó a desenvolver una suerte de “diplomacia petrolera” para la obtención del recurso.

Así, especialmente Gran Bretaña, pero también, y en menor medida, Francia y Alemania salieron al mundo en búsqueda de reservas petroleras. Gran Bretaña las obtuvo de Irán y de los territorios del antiguo imperio persa y también de México y Venezuela. De este modo, el petróleo tuvo un componente geopolítico importante en el mundo desde sus inicios y se mantiene hasta el presente. Las transformaciones mundiales en materia de nuevos yacimientos, nuevos recursos y nuevas técnicas de extracción de esos nuevos recursos siguen siendo el pulso que determina los avatares de la política internacional, las guerras e invasiones imperialistas, los golpes de estado y hasta las revoluciones.

ACTUALIDAD. En el presente, más allá del dinamismo que pueden presentar nuevas fuentes de energía como la nuclear, eólica o solar, la preminencia de los hidrocraburos en la matriz productiva mundial se mantiene prácticamente intacta. El 82% de esa matriz se explica todavía por los combustibles provenientes de recursos fósiles como el carbón, el petróleo y el gas y, en particular, por el petróleo que todavía explica el 35% del total de la matriz energética mundial.

Por ejemplo, el 95% del transporte de todo el mundo (para fines de traslado de personas y comercio de mercancías) se nutre de combustibles que se originan en el petróleo. Según Víctor Bronstein, Director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad “sin petróleo el mundo literalmente se pararía. No sólo porque la mayoría de la población vive en centros urbanos y va a tener problemas para moverse sino que no llegarían los productos a las ciudades. La producción alimentaria del mundo depende del petróleo del cual se sacan los combustibles para las cosechadoras y las sembradoras. Sin petróleo, hoy el mundo colapsaría”, concluyó.

TRES ACTORES DEL MERCADO MUNDIAL. Esa disociación originaria existente entre países desarrollados y disponibilidad geográfica de recursos petroleros y gasíferos determinó una suerte de división del mundo entre los denominados “países productores” y “países consumidores” que fue la base de un fuerte entramado diplomático a escala internacional y que, a su vez, constituyó la base para la emergencia de un nuevo y fundamental tercer actor en el mercado: las grandes compañías petroleras cuyos capitales en general provienen, precisamente, de los países consumidores desarrollados y que se fueron instalando, acuerdos políticos mediante, en los países productores. Hoy ocho de las diez compañías más ricas del mundo se encuentran ligadas al mercado de la extracción y producción de combustibles derivados del petróleo.

PRESENTE Y FUTURO. Los dos datos salientes de la actualidad en materia de hidrocarburos están dados por las señales de agotamiento del recurso tradicional a mediano plazo y por los precios que, hoy, se encuentran en su máximo histórico. Desde principios del siglo pasado y hasta la década del 70 el precio del barril a valores constantes se ubicó alrededor de los 10 dólares mientras que hoy está por encima de los 100 dólares.

Por las restricciones en materia de petróleo tradicional y los altos costos de extracción de los no convencionales la Agencia Internacional de la Energía pronostica que para 2035 el precio del barril llegará hasta los 128 dólares. Estas características son las que le otorgan a los recursos no convencionales como el shale gas o shal oil una potencialidad especial y plantean la emergencia de nuevos actores como, por ejemplo, Argentina.

RECURSOS. Según datos de la International Energy Agency (IEA), el consumo petrolero hoy se encuentra en los 91 millones de barriles diarios pero se estima que, hacia 2030, se van a consumir 15 millones de barriles diarios más. La elevación de esa producción diaria no sólo implica el descubrimiento de nuevos yacimientos que amplíen la oferta existente sino también que remplacen los pozos que se van a ir agotando en ese período de tiempo. Para un sector como el de hidrocarburos, 15 años es muy poco tiempo. Los expertos internacionales reconocen que, por el momento, nadie conoce con exactitud de donde provendrá esa necesaria oferta.

Según datos de la misma entidad, la producción mundial de petróleo crudo en 1973 había sido de 2869 Mt, mientras que en el año 2012 llegó a 4142 Mt un 44% más en sólo 40 años. En el mismo informe se refleja, además, una diversificación importante de los productores en detrimento de Medio Oriente que pasó de representar el 36,7% al 32,5% y de los países desarrollados enrolados en la OCDE que pasaron de un 23,9% a un 21,7 por ciento.

Las regiones que incrementaron su producción sensiblemente fueron China, que pasó de apenas un 1,9% a un 5% de la producción mundial y los países de América no enrolados en la OCDE que incrementaron su producción desde un 8,5% hasta un 9,6%. En el caso del gas, el mismo reporte indica un crecimiento del 180% pasando de 1226 billones de metros cúbicos hasta 3435 billones de metros cúbicos y con una diversificación aún más importante en la que los principales productores de antaño (los países de la OCDE) pasaron de explicar el 71,3% de la producción hasta un 35,8%.

Esto último en favor principalmente de los países de Medio Oriente que pasaron de un 2,1% hasta un 15,8%, de África que pasó de un 0,8% a un 5,9%, de Asia (de un 1% a un 9,1% y China que pasó de un 0,5% a un 3,1%). Estos resultados de largo plazo indican que existe un fuerte movimiento en el mapa productivo de recursos hidrocarburíferos que plantean, a su turno, acciones con alcance geopolítico como los recientes conflictos en Irak, Siria y Libia y los actuales en Ucrania y Venezuela.

Según Víctor Bronstein, “las mayores reservas están en los países de Medio Oriente y, en nuestra región, en Venezuela. ¿Es casualidad la invasión a Irak, a Libia y los desequilibrios políticos que existen en Venezuela? La producción que tiene ahora Venezuela es baja con relación a su capacidad. Tiene 100 mil millones de barriles de recursos convencionales identificados, pero si se le suman los no convencionales llega a 290 mil millones. Más que Arabia Saudita. Eso lo convierte en un lugar muy tentador. Hay fuertes presiones para que el país genere las condiciones para un ingreso de capitales privados que lleve la extracción diaria de 2,5 millones de barriles hasta los 3,5 millones”, explicó .

EUROPA RUSIA Y UCRANIA. Detrás del conflicto sobre la cuestión nacional de Ucrania y su vínculo con Rusia o Europa, además de su crisis económica, el país ganó centralidad en la situación política internacional por su ubicación estratégica en lo que hace al tránsito del gas ruso hacia Europa. De hecho el 25% del gas que consume la Unión Europea proviene de Rusia (este porcentaje se incrementa en los países del este europeo hasta llegar al 100% en algunos casos) y el 80% de ese total pasa por Ucrania. Por ese mismo motivo es que desde 2011 está en marcha el proyecto ruso-alemán del gasoducto Nord Stream que ligue a Rusia y Europa, por debajo del Mar Báltico sin atravesar la conflictiva Ucrania.

Con todo, ese nuevo recurso no solucionará el problema de fondo de la dependencia de Europa al gas ruso. Sobre ese punto se ha especulado con la posibilidad de que sean los Estados Unidos los que suplanten a Rusia en ese suministro. Es que el precio del BTU en EE UU está en los 4 dólares mientras que el gas ruso cuesta 15 dólares. Sin embargo, ese valor se incrementa mucho por los gastos que implican la conversión del gas en licuado y su transporte vía marítima.

Además, se duda de la capacidad de los Estados Unidos de proveer la demanda europea cuando todavía está intentando lograr su propio autoabastecimiento. La alternativa de África (Argelia cuenta con grandes reservas de shale gas) todavía requiere de años de inversiones. Polonia, rápido de reflejos, ha establecido el último martes un plan de excenciones impositivas para los próximos seis años para aquellas compañías que deseen invertir en extracción y exploración de gas y petróleo de esquisto. Además, inauguró un puerto en el Báltico para importar gas de Qatar.

CHINA, UN NUEVO ACTOR DE PESO. Los datos consignados previamente muestran el dinamismo de China en materia de hidrocarburos. El gigante que hasta 1994 era exportador neto de petróleo para 2011, según datos de la IEA se ubicaba como cuarto productor internacional con 206 Mt anuales (detrás de Arabia Saudita con 544, Rusia con 520 y Estados Unidos con 387) pero, a la vez, como segundo importador mundial detrás de los Estados Unidos con 251 Mt anuales.

En el caso del gas ocurre algo similar en la medida en que, ocupando el séptimo puesto como productor mundial, sigue precisando de importaciones (se ubica 9º en el mundo). El fenómeno energético está atravesado por las tendencias más generales de la economía y son las economías emergentes las que con sus índices de crecimiento extraordinarios marcan el pulso de la demanda petrolera. Pero si se observa con más detenimiento la matriz energética del gigante surge que, al mismo tiempo, China es el principal productor de carbón del mundo y, con todo, se ubica como el principal importador de ese insumo.

La potencialidad de China en materia de producción, y demanda internacional no parece encontrar techo. Un reciente informe de la Energy Information Administration de los Estados Unidos sobre hidrocarburos no convencionales que tuvo mucho impacto en la Argentina (ver nota pág. 5), indica que precisamente China es el país que dispone de más recursos no convencionales recuperables. Encabeza las reservas de shale gas con 1115 billones de pies cúbicos y se encuentra tercero en las de shale oil con 32 mil millones de barriles.

Además son conocidos los avances en materia de inversiones energéticas de sus compañías petroleras CNPC, Sinopec y CNOOC a lo largo y ancho del planeta asociadas en algunos casos con compañías tradicionales como Panamerican Energy. Más temprano que tarde esta realidad del gigante asiático que se mueve sinuosamente en el mercado hidrocarburífero mundial comenzará también a tener sus manifestaciones en la geopolítica internacional que, por ahora, parece mirarlo apenas de reojo.

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