Igor Hernández: “Si PDVSA no incrementa su flujo de caja, recurrirá a la venta de activos como CITGO”

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El 24 de julio, el portal informativo especializado en la industria energética Argus Media, informó que PDVSA vuelve a sopesar propuestas para la venta de CITGO, con el fin de recaudar liquidez para diversos proyectos de desarrollo “largamente retrasados” en el país, aumentar el envío del suministro de crudos a China y reducir la exposición del gobierno venezolano a litigios extranjeros.

Ante las informaciones de estas posibles negociaciones, entre representantes del Estado venezolano e instituciones financieras como Goldman Sachs, J.P Morgan y Deutsche Bank, el coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, Igor Hernández, analiza las implicaciones que tendría una operación de esta magnitud para la industria petrolera del país.

Desde el punto de vista estratégico y comercial ¿Qué importancia ha tenido CITGO para PDVSA?
CITGO representa un paso fundamental en la estrategia de internacionalización de PDVSA durante los años 80 y responde, en gran parte, a una necesidad por asegurarse la colocación de crudo mediante contratos de suministro a largo plazo. Eso permitió a PDVSA darle salida a las posibilidades de producción que se venían desarrollando y que dieron lugar al proceso de Apertura Petrolera. La filial en Estados Unidos tuvo una gran importancia comercial al conseguir contratos de suministro y evitar entrar en una guerra de precios con otros países productores, lo cual habría llevado a algún tipo de descuento en el precio al que se vendía el crudo. Esto permitió ampliar la capacidad refinadora y darle respuesta al incremento de la producción que tuvimos en la década de los 90.

¿Qué implicaciones tendría una posible venta de CITGO en la colocación del petróleo venezolano?
Ya habíamos visto un descenso significativo en las compras de crudo venezolano que hace CITGO. Lo que se reportó en la Memoria y Cuenta es un descenso de 20% en los envíos de crudo a Estados Unidos, si comparamos 2013 y 2012. Ya las refinerías de CITGO estaban entrando en un proceso de sustitución de los crudos livianos, por los provenientes del petróleo de lutita de Estados Unidos y Canadá.

¿A qué obedece esa maniobra de sustitución?
Parte del petróleo que se estaba usando en estas refinerías, para luego ser mezclado con el crudo venezolano, se estaba comprando de North Dakota y otros estados productores de petróleo de lutita. Aproximadamente solo un 30% de lo que procesó CITGO durante 2013 venía de Venezuela, eso muestra una caída de un 13% al comparar 2013 con 2012. También muestra una caída de 50% en lo que son las importaciones que hace Estados Unidos del petróleo venezolano de 2004 a 2013.

Venezuela ha sustituido parte de sus envíos hacia Estados Unidos para llevarlos a China. Además, el consumo del mercado local venezolano ha aumentado lo que disminuye la cantidad de petróleo disponible para exportar. Algunos proveedores estadounidenses han decidido terminar sus contratos de manera anticipada, ante el riesgo que implica el suministro de Venezuela. Estados Unidos era el mercado natural para el crudo nacional y, todavía, la mayor cantidad de los envíos se hacen para esa nación pero estamos viendo que la participación que teníamos en el mercado estadounidense cada vez es menor. En ese mercado las colocaciones no se hacen con pagos a plazos, sino en lapsos de 90 días que es relativamente un corto plazo. La capacidad de generación de flujo de caja, por parte de PDVSA, se ha visto mermada por esa sustitución ya que un gran número de barriles están comprometidos hacia otros mercados como el asiático.

¿Eso representa un elemento de riesgo para PDVSA?
Para ponértelo en perspectiva: aproximadamente la mitad de los envíos que se hacen hacia Estados Unidos están garantizados por contratos de suministros y el resto debe ser negociado por fórmulas de precios o más baratos, eso lleva a circunstancias como hacer descuentos sobre las colocaciones que hagas de esos crudos. Hay que pensar en la entrada de competidores como Brasil, Colombia y México, sobre todo en el caso del crudo liviano, y eso representa una pérdida de oportunidades para Venezuela. Al final el margen de ganancias que estábamos obteniendo se reduce paulatinamente lo cual es algo para considerar al momento de asegurar, mediante contratos de suministros, las colocaciones de crudo. En el caso de China, sobre todo, porque parte de los proyectos de refinación planificados aún están pendientes.

Argus Media dice que una de las razones de la venta de CITGO es la posibilidad de que los tribunales arbitrales del CIADI, le ordenen a PDVSA compensar a las empresas ConocoPhillips y ExxonMobil por sus participaciones en los proyectos petroleros de Venezuela que fueron nacionalizados en 2007…
En última instancia parece que hay una necesidad de generación de flujo de caja que lleva a PDVSA a hacer estas consideraciones, sobre todo, para prevenir que Conoco y Exxon tengan la oportunidad de tomar algún tipo de garantías sobre activos externos. Al final lo que se quiere es transformar esos activos para que queden a una mayor discrecionalidad por parte de PDVSA y que, al mismo tiempo, eso te permita financiar los planes de inversiones y gastos que tengan para largo plazo.

¿Se refiere a planes como la Siembra petrolera?
Se están privilegiando los planes a corto plazo, aunque pueda perjudicarse la participación de mercado a largo plazo. En los planes de la Siembra Petrolera aún se hablaba de que para 2019, se quería asegurar un envío de suministros que pudiera seguir sobre el millón de barriles al día para EEUU. Porque para China se busca estar en los 2.4 millones de barriles para 2019 pero, ante el estancamiento y la declinación de la producción, lo que se está haciendo es incrementar los envíos hacia Asia y se reducen para Estados Unidos.

¿Cuán imperiosa es la necesidad de financiar inversiones en PDVSA para aumentar la producción hacia China?
El plan era que, para 2014, las inversiones deberían estar sobre los $30.000 millones si consideramos todas las áreas de exploración, producción, refinación y otras actividades. Las necesidades de caja que ahora tiene PDVSA podemos resumirlas en ese 81% de $257.000 millones que deben gastarse entre 2013 y 2019, dado el esquema de propiedad de las empresas mixtas. Hay además distorsiones cambiarias que incrementan los costos de los proyectos, sobre todo los grandes, como los de la Faja Petrolífera del Orinoco. Esa brecha aún no la han podido compensar. Eso, por un lado, te eleva los costos de las inversiones y por otro amplía la brecha de lo que se debe hacer para generar flujo de caja. Si PDVSA no incrementa su flujo de caja, recurrirá a la venta de activos como CITGO, es decir, tendrá que liquidar activos externos para compensar metas a corto plazo.

¿Cree que estas decisiones obedecen a retrasos en las inversiones de PDVSA en estos años?
Hubo un desvío de recursos hacia áreas que no están vinculadas al negocio petrolero, eso generó retrasos con los proveedores y en la ejecución de proyectos. Un ejemplo es el estado de la infraestructura en zonas como la faja del Orinoco, donde los desarrollos están en sus primeras etapas. Eso te muestra las limitaciones que tiene PDVSA en el corto y largo plazo para recuperar los niveles de producción. Esos son retos que, dado el esquema fiscal y la participación que tenemos en este momento, representan un número cuantioso de obligaciones que, si no se compensan por financiamiento directo con deuda financiera o lo que hemos visto con la deuda del BCV, tendrán que recurrir a la liquidación de activos.

Prodavinci

 

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