¿Árabes contra Vaca Muerta?: la Argentina quedó “rehén” de la guerra mundial por el oro negro

3943

El fuego cruzado entre las diferentes naciones es tan intenso y hay tantos intereses en juego que el país poco puede hacer para torcer el rumbo. Fiel reflejo de esto es el precio del petróleo, que “fue llevado” a un nivel inferior al de los costos de extracción. ¿Quiénes pelean en la batalla?

A poco de nacer la explotación en Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, la joya energética argentina quedó “rehén” de una guerra que la supera, protagonizada por los países peso pesado en el manejo y en el dominio de la energía mundial.

Al menos en el corto plazo, los destinos del reservorio -segundo en el ranking global de gas no convencional y cuarto en el de petróleo, también no convencional- enfrentan un final incierto.

Más aun. Son varios los analistas que advierten que, de ahora en más, ha quedado en situación de riesgo extremo.

El principal problema es que la batalla es tan visceral y hay tantos intereses en juego que -pese a su gran potencial- poco puede hacer para torcer el rumbo.

El síntoma de qué tan intenso es el fuego cruzado es la rápida y desenfrenada caída en la cotización del barril, un desplome del 50% que incluso supera al que tuvo durante la crisis financiera mundial de 2009. Actualmente, el barril cotiza en cifras extremadamente bajas, cerca de los u$s57 el WTI y en u$s62 el Brent.

¿A qué responde? a la reacción de los grandes productores de petróleo convencional ante la irrupción del llamado no convencional (shale).

Los primeros no están dispuestos a hacerle la vida fácil a los países desarrolladores de este tipo de yacimientos.

Más aun, algunos tienen marcadas intenciones de minar ese camino, a bombardearlo y a llenarlo de obstáculos, siendo el bajo precio uno de ellos.

¿Quiénes son los “malos” de la película? Por ejemplo los países árabes, que no está dispuestos a ceder su liderazgo en energía.

No obstante, hay una gran cantidad de expertos internacionales que cree que el abrupto bajón en el precio del petróleo no fue decidido unilateralmente por Arabia Saudita para perjudicar la explotación del “shale oil”, terreno en el que Estados Unidos es un gran player.

Consideran que es una jugada demasiado riesgosa para hacerle a la principal potencia mundial, habida cuenta de sus buenas relaciones e intercambio comercial.

Sostienen que, en realidad, fue una medida adoptada de común acuerdo con la administración de Obama como parte de un castigo a Rusia.

Este país, segundo productor mundial de hidrocarburos, viene de recibir las críticas más duras de parte de los árabes por su apoyo al presidente sirio Bashar al-Assad -acusado de promover en su territorio desde masacres de civiles hasta el uso de armas químicas-, y reavivó el encono de Estados Unidos por sus acciones militares sobre Ucrania.

Las represalias traer serias consecuencias sobre las tierras comandadas por Vladimir Putin quien, en una reciente conferencia declaró que a su economía le llevará dos años salir de la crisis.

De mantenerse el barril en estos valores, Rusia deberá afrontar pérdidas anuales de hasta u$s100.000 millones. Y ya enfrenta sanciones por lo ocurrido en Crimea que le restan otros u$s40.000 millones.

Es cierto que Estados Unidos es un gran productor de gas y petróleo no convencional y que este escenario de precios lo lastima. Pero también es verdad que como ya está en una fase más avanzada que la inicial (que es la más costosa) puede “bancar” por un tiempo el desplome.

El mayor problema lo sufre otro país que ha comenzado a dar sus primeros pasos que, por cierto, son los más onerosos. ¿Quién es esa “víctima”? Lamentablemente la Argentina. Más concretamente, el reservorio de Vaca Muerta.

Nuevo mapa energético, nuevas batallas
Todas estas controversias no hacen más que poner de manifiesto el profundo cambio en el mapa energético mundial y que ninguna alteración en este ámbito suele darse en sumisión.

Desde 2006 a la fecha, Estados Unidos impulsa su estrategia para alcanzar la soberanía energética. El haber desarrollado el proceso de “fracking” (una técnica de extracción cuestionada por ambientalistas) le permitió dejar de comprarle a Arabia Saudita y Nigeria casi 9 millones de barriles por día.

Atentos a esta evolución, y conocedores de los altos costos que implica el “fracking”, los países con incidencia en las decisiones de la OPEP, la organización de exportadores de crudo tradicional, comenzaron a pisar el acelerador de la producción.

A base de una mayor oferta mundial, lograron desplomar el precio del barril y, de esa manera, desalentar la inversión en yacimientos no convencionales.

Por estos días, la OPEP ostenta una producción que se mantiene por encima de los 30 millones de barriles diarios. Según estimaciones de la misma organización, este volumen está hasta un millón de barriles por encima de lo que demandará el mundo en el primer semestre de 2015.

“Con el petróleo al precio actual, el 50% del no convencional pronto estará fuera del mercado”, se jactó hace pocos días el libio Abdalla Salem El-Badri, mandamás de la OPEP, en claro reconocimiento de la estrategia que impulsan los “tradicionales”.

El golpe local
Esta guerra entre peso pesados cambió el contexto y pega de lleno en los planes de Vaca Muerta.

Es que, al haber quedado tan barato el petróleo tradicional (incluso por debajo de los costos que implica la extracción) todas las proyecciones financieras de aquellas compañías que vienen invirtiendo o tenían intenciones de hacerlo han sido borradas de un plumazo.

Para que las empresas que operan en Neuquén, obtengan la rentabilidad necesaria, el barril debería ubicarse por encima de los 85 dólares.

Esta referencia surge de un reciente informe del banco de inversión Morgan Stanley que alerta sobre la necesidad de una cotización más alta para que el reservorio mantenga su atractivo.

“El hecho de que el barril cotice muy por debajo de esa cifra complica cualquier plan. Las empresas necesitan respuestas financieras a corto plazo para avanzar en sus proyectos, más allá de que se trate de inversiones de largo término”, sostuvo a iProfesional un directivo del sector que pidió no ser mencionado.

La fuente consultada destacó que, por ejemplo, la actual situación no es nada propicia para empresas como Chevron, ya que el acuerdo con YPF -como también sus proyecciones de ingresos y egresos- fueron realizadas sobre la base de cifras mucho más elevadas.

“Cuando pactó con la petrolera estatal, había planificado todo a una cotización de u$s84. Esto también es un llamado de atención para las que evalúan venir”, completó.

La pregunta que surge en este contexto es si esta caída del precio del barril es pasajera o si llegó para quedarse un buen tiempo.

Ante la consulta de iProfesional, el ex ministro de Economía, Ricardo López Murphy, dio su visión: “El precio del crudo se encontraba sobredimensionado, de manera injustificada, a la espera de un alto nivel de demanda que finalmente no ocurrió”.

“Había una sobre inversión en petróleo, y esto que estamos viendo ahora es parte de un cambio estructural en el mercado de las materias primas”, completó.

También el FMI pronostica que este escenario de valores bajos llegó para quedarse: “Los mercados de contratos a futuro sugieren que los precios del crudo subirán pero permanecerán por debajo de sus niveles de los últimos años”.

¿Por qué cobra relevancia este tema? cada año, Chevron e YPF deben decidir de forma conjunta la inversión que realizarán en Vaca Muerta.

La norteamericana efectuó un primer desembolso de u$s1.240 millones a finales de 2013. En abril, ambas compañías habían pactado el aporte de u$s1.600 millones para perforar 170 pozos hasta marzo de 2015.

El actual contexto hizo que varias petroleras de EE.UU. recorten inversiones en exploraciones no convencionales para todo el año que viene. El temor creciente pasa por que Chevron se sume a este frenazo.

Para YPF esto se traduce en un menor ingreso de dólares, “lubricante” clave y esencial que debe inyectarle a Vaca Muerta.

Hasta el momento, y a menos que ocurra un cambio drástico en el escenario petrolero (llámese conflictos bélicos u otras circunstancias de gran magnitud), el mercado parece estar previendo que a corto plazo no va cambiar demasiado la situación actual.

Horacio Lazarte, experto en la materia, sostuvo a iProfesional que, de no mediar alteraciones, “las complicaciones para Vaca Muerta se verán a mediano y largo término”.

“Las inversiones para estos tiempos están casi aseguradas. Ahora hay que ver qué ocurrirá si el precio bajo se mantiene y cómo logrará amortizar YPF todos los equipos de perforación que adquirió. De prolongarse cotizaciones tan bajas, la Argentina terminará subsidiando la producción a nivel local”, aseguró.

Galuccio en la tormenta
Ante el cúmulo de malos augurios y expresiones de preocupación, el titular de YPF, Miguel Galuccio, se vio en la obligación de aportar una visión más optimista respecto del futuro de Vaca Muerta.

“No podemos decir por la foto de un barril barato que el yacimiento no es más rentable. Eso sería un error. Los fundamentos de la demanda de petróleo no han cambiado”, sostuvo.

Pero el ejecutivo no negó que deberá revisarse en profundidad el negocio petrolero, como consecuencia del cambio en el contexto internacional.

Admitió que el desafío se deberá centrar en lograr una mayor eficiencia: “Habrá que lograr que la perforación de un pozo no cueste 7 millones de dólares, sino que en tres años valga 3,5 millones”.

Sobre todo, intentó transmitir su convicción respecto de un crecimiento en la demanda mundial y de que no debe confundirse la importancia estratégica de una inversión en explotación con la noticia circunstancial sobre una caída en el precio.

En coincidencia con López Murphy, Alieto Guadagni, ex secretario de Energía de la Nación, cree que “lo que está ocurriendo en el mundo no es algo circunstancial sino, más bien, un cambio estructural. Ahora Estados Unidos pasó a ser un gran productor y eso cambió por completo el panorama”.

“Vaca Muerta va a mantener su atractivo, pero todos los inversores tendrán que recalcular sus números. Es posible que las expansiones que estaban previstas no se den de la forma esperada”, dijo.

Los más asustados
En paralelo a lo que ocurre con Vaca Muerta, quienes más vienen sufriendo el desplome del oro negro son aquellos países que enfrentan tormentas económicas con arcas que dependen casi exclusivamente de la renta petrolera.

Venezuela aparece como el ejemplo más claro. Tras la nación bolivariana se encolumnan Irán y Nigeria.

Con Estados Unidos muy cerca del autoabastecimiento -y ya en una fase más avanzada en el “fracking”-, el desplome del petróleo complica los planes de aquellos países que recién comienzan a transitar este camino, como es la Argentina.

De ser todo parte de un complot de Estados Unidos y Arabia Saudita contra Rusia, ¿cómo repercutirá en el país? Javier González Fraga, ex titular del Banco Central, afirma que “cada vez que Rusia entró en problemas, la Argentina también lo hizo”.

La nación que conduce Putin mantiene con estas tierras un intercambio comercial por u$s2.400 millones anuales (ventas y compras), aunque este no sea el principal foco del problema.

El contexto vigente deja en claro que, por el momento, lo único seguro para el mapa energético mundial es que, Vaca Muerta -que recién acaba de nacer- mantendrá pronóstico reservado hasta que se calme el fuego cruzado entre los peso pesado y el precio del petróleo suba a un nivel que haga rentable su explotación.

IProfesional.com

Tagged:
La Comunidad Petrolera
About the Author

Todas las noticias del mundo del petróleo y la energía en español en un solo lugar.

Deja un comentario