4 Errores de Contratación de las Nuevas Empresas

Vamos a mostrar 5 errores muy repetidos en la contratación que cometen las nuevas empresas. Normalmente, estas equivocaciones suelen desaparecer con el tiempo y la experiencia, pero cuanto antes dejen de cometerlas, antes podrán coger el ritmo empresarial de las otras compañías que ya están asentadas en el mercado.

Contratar amigos.
Deben intentar separar la amistad de los negocios. Si no están realmente preparados para el cargo, puede costarte muy caro.

No contar con un departamento de recursos humanos.
Es cierto que puede suponer un gasto que en un principio parece innecesario, pero con el tiempo se darán cuenta de que realmente sí lo es. Además, pueden contratar especialistas solo para un proceso de selección de candidatos. Es una inversión que seguro después valorarán.

No realizar entrevistas de trabajo.
No hay que guiarse solo por el currículum, una conversación telefónica o un cruce de correos electrónicos. Deben sentarse cara a cara con el candidato para saber si es adecuado para el cargo.

No acordar un periodo de prueba antes de firmar un contrato indefinido.
Puede que esa persona parezca la adecuada en la entrevista, pero que luego no funcione bien en el equipo. No hay que arriesgarse sin probar cómo trabaja.

OTROS ERRORES COMETIDOS AL CONTRATAR NUEVO PERSONAL

La lacra de la contratación por amiguismo (o “familiarismo”)
Como ya hemos dicho, es uno de los principales errores (y por desgracia más comunes) que se cometen en una empresa. Contratar a nuestro hijo, hermano, cuñado o amigo de la infancia no va a traernos tantas alegrías como quebraderos de cabeza, además de no ser ético si la persona a la que contratas no tiene ni siquiera la formación o experiencia adecuadas para cubrir el puesto que demandas. Hacerlo exclusivamente por ese motivo es un error garrafal que os traerá a ti y a tu empresa fatales consecuencias.

Hacerlo “deprisa y corriendo”
Un proceso de contratación es precisamente eso: un proceso. Ha de llevar su tiempo, barajar distintos candidatos, hacer buenas entrevistas… contratar al primero que se postula por las prisas de cubrir cuanto antes el puesto es otro gran pecado que muchos cometen.

Valorar aptitudes sobre actitudes
Los conocimientos y formación son importantísimo, pero lo es tanto o más la actitud que tiene el posible empleado frente al puesto. Un candidato puede tener un currículum excelente, brillante, sin embargo puede no ser una persona demasiado proactiva, con ganas y motivación suficiente… Valora lo realmente importante.

No pedir referencias o no tenerlas en cuenta
Las referencias son algo muy relevante que pocos tienen en cuenta. Es normal que cuando iniciamos nuestra vida laboral aun no dispongamos de ellas, pero con el tiempo pueden ser la llave que nos abra las puertas de nuestro futuro profesional. No valorarlas como se merece es un error.

Proceso de contratación realizado por cualquiera
El proceso de contratación debería llevarse a cabo por un especialista en este sector, alguien que domine los recursos humanos, etc. Que lo haga una persona sin criterio en este sentido puede ser un tropiezo importante para la empresa, aunque en muchas PYMES sea normal hacerlo de esta forma.
Y PARA FINALIZAR…. TIPO DE TRABAJADOR QUE “NUNCA” DEBES CONTRATAR

Trabajadores tóxicos que terminan desequilibrando la empresa. No debes permitir que estas personas, por muy buenos profesionales que sean, terminen ocupando un puesto en tu compañía.

“El estrella”.
Seguramente sea muy bueno en su trabajo, y lo sabe. Es más, normalmente ese perfil de trabajador se cree mejor de lo que es. ¿El fallo? Seguramente querrá encargarse de tareas en las que se pueda atribuir el mérito, pero no participará en el trabajo en equipo. Además, su personalidad puede causar molestias y problemas entre los compañeros.

“El sabelotodo”.
También se le puede llamar “arrogante”, porque seguramente lo sea. Es aquel que se cree que ya no tiene nada que aprender. Llevará la contraria a sus compañeros solo por destacar como el que más sabe. Además, su creencia de superioridad hará que no se esfuerce al cien por cien en su trabajo.

“El criticón”.
Es fácil de reconocer, ya que seguramente pase más tiempo en la sala de descanso o en la cafetería que en su puesto de trabajo. Los criticones destacan por hablar mal de sus compañeros, de la empresa, y de lo que se les ponga por delante. No confíes en ellos nunca.

“El falso trabajador”.
Es un perfil difícil de reconocer, pero que (por desgracia) existe en muchas empresas. Siempre parece que está ocupado haciendo cosas, se queja de que trabaja demasiado, pero… ¿Realmente lo hace? Seguramente sus compañeros estén cansados porque estos “falsos trabajadores” solo intentan aparentar delante de los jefes, pero luego realmente intentan librarse de todos los “marrones”.

“El justiciero”.
Nos parece perfecto que los trabajadores conozcan sus derechos y que luchen por ellos, pero la figura del justiciero ve injusticias dónde no las hay. Siempre está en el departamento de recursos humanos obsesionado haciendo exigencias, pero ¿realmente tiene tiempo de desempeñar sus tareas si está tan ocupado con las supuestas injusticias?

Forbes

 

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