Corrupción y baja productividad golpean a grandes petroleras de Latinoamérica

La crisis que afecta a la estatal brasileña Petrobras, en medio de un escándalo de corrupción ha concentrado la atención de la industria pero las demás petroleras latinoamericanas tampoco atraviesan su mejor ciclo. La situación de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), también en la mira por corrupción, o la caída en las utilidades de la colombiana Ecopetrol, dibujan un complicado panorama para el sector en la región, presionado por el desplome de alrededor de 50% del precio del petróleo desde junio.

El crudo ha sido durante años una fuente crucial de ingresos para los gobiernos, pero la caída del precio no sólo ha gatillado recortes en los programas públicos sino también en los planes de inversión de las empresas.

Venezuela es uno de los países más golpeados: el crudo supone 95% de sus exportaciones, casi 40% de los ingresos fiscales y alrededor de un tercio del PIB total. En su presupuesto 2015, el gobierno cuenta con un valor de US$ 120 por barril. Con el precio por debajo de US$ 100 muchos programas subsidiados no serán sostenibles, y por debajo de US$ 50 se aumenta significativamente el riesgo de incumplimiento soberano.

El precio de las exportaciones cayó a US$ 48,82 por barril a finales de febrero, frente a los US$ 88,42 de 2014 y los US$ 98,08 de 2013.

En caso de default, “el mayor desafío es que PDVSA no será capaz de asegurar financiamiento externo”, explicó la analista de Eurasia Group, Risa Grais-Targow. “Esto tiene implicancias en términos de su capacidad de cumplir sus compromisos de inversión y tiene un efecto en cadena sobre la producción”.

Venezuela trata ahora de impulsar la producción. PDVSA quiere alcanzar los seis millones de barriles diarios para 2019 desde los 2,9 millones de 2013, nivel al que se ha mantenido en los últimos años. En alianza con empresas privadas, también planea aumentar la producción de gas y condensado.

Al impacto del menor precio se suman los cargos de corrupción contra ejecutivos de la estatal y una investigación por parte del Financial Crimes Enforcement Networt (FinCEN), la unidad antilavado de dinero del Departamento del Tesoro estadounidense, por la sospecha de que la compañía lavó cerca de US$ 2.000 millones a través de Banca Privada d’Andorra (BPA), una de las entidades financieras que operan en la nación europea situada en la frontera entre Francia y España. La investigación se centra en las operaciones del banco europeo, pero podría repercutir negativamente en las relaciones de PDVSA con otros bancos internacionales.

    Pemex no despega
La situación global del mercado petrolero y la volatilidad cambiaria ha complicado también el panorama para la energética estatal mexicana, Pemex, forzándole a suspender o cancelar proyectos clave en infraestructura.

El ciclo de bajos precios derivó en unos “decepcionantes” resultados para el ejercicio 2014, con una pérdida neta disparada de 55,1% y una caída en la producción de 6,5% en el cuarto trimestre.

El gobierno mexicano quiere que la liberalización del mercado energético devuelva al país a un alto nivel de producción. Sin embargo, las circunstancias han llevado a Pemex a adoptar un plan de austeridad que recorta el gasto en alrededor de US$ 4 mil millones. Este contempla reducir la inversión para este año de US$ 35 mil millones a US$ 25 mil millones, postergar las licitaciones de bloques de petróleo no convencional y offshore, y despedir a alrededor de 10 mil empleados.

    La crisis de Ecopetrol
La estatal colombiana, que durante un breve lapso de 2013 llegó a superar a Petrobras por su valoración en bolsa, vio como su acción se desplomaba casi 50% durante 2014.

Sólo en enero, las exportaciones de crudo se redujeron 40% anual, a US$ 2.880 millones, su peor desempeño desde mediados de los ’80, reduciendo su peso en la canasta de exportación de 58% a 38% anual. Según la Asociación Nacional de Instituciones Financieras colombiana, la reducción presupuestaria podría costar entre 1% y 2% del PIB del país en el próximo bienio.

Al ciclo bajista del crudo que gatilló la reducción de la inversión en 25% para este año, se suman los malos resultados anuales, con las primeras pérdidas trimestrales en siete años en el trimestre a diciembre, y la investigación de irregularidades en la adjudicación de un contrato de reparación por US$ 39 millones a una socia de la estatal. Para capear el temporal, la petrolera realizó una reestructuración interna, incluyendo el nombramiento de Juan Carlos Echeverry como nuevo director ejecutivo, algo que otras firmas del sector están realizando para afrontar sus dificultades económicas.

Otras petroleras de la región, como las estatales de Perú y Ecuador, también han sufrido el impacto de un petróleo más barato, con distinta intensidad. En el caso de Petroperu, los bajos precios restan atractivo a las licitaciones de pozos off-shore. La producción total de Petroamazonas cayó 2,9%, a 203,1 millones de barriles, y los ingresos por exportaciones cayeron 6%, a US$ 13 mil millones.

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