El Banco de España augura una era de petróleo barato

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El Banco de España considera que la cotización del barril de Brent no va a sufrir grandes variaciones en los próximos años y que, por lo tanto, el precio del petróleo mantendrá los moderados niveles en los que se mueve desde 2015.

«A corto plazo no parece haber elementos para considerar un alza sustancial en los precios», explica el organismo que preside Luis María Linde en el boletín económico sobre la evolución reciente y las perspectivas del mercado del crudo que ayer publicó. A medio plazo, añade, «tampoco se espera retornar a un entorno de precio elevados de petróleo».

En su análisis, el Banco de España evita realizar una estimación de cuál puede ser la evolución del precio del barril de Brent, que es el que sirve de referencia en Europa, ya que considera que depende de un gran número de variables «de difícil predicción». Pero lo que sí hace es apuntar que en «las perspectivas de precios recopiladas por Bloomberg, los principales analistas consideran que el de Brent se situará por debajo de los 60 dólares a finales de 2018».

De hecho, hay algunas firmas que apuntan a un nivel sensiblemente inferior a los mencionados 60 dólares. Citigroup, por ejemplo, estima que el barril cerrará este año en los 58 dólares y que en 2018 caerá hasta los 53 dólares; Wells Fargo, por su parte, dibuja un escenario en el que el crudo acabará en 48 dólares el presente año y repuntará a los 53 dólares el próximo; y desde BNP Paribas consideran que el Brent estará en 48 dólares en el cuarto trimestre de 2017 y en 49 dólares en el de 2018.

Para contextualizar estas cifras, que en su mayor parte están en línea o incluso por debajo de los 52 dólares en los que ayer cerró el barril de crudo, basta con observar que hace poco más de dos años lo habitual era el que Brent cotizase por encima de los 100 dólares y que, incluso, superaba con relativa frecuencia los 120 dólares.

Pero «entre mediados de 2014 y enero de 2016 el barril de Brent cayó desde los 112 dólares hasta un mínimo de 28», apunta el Banco de España, que explica que «esa caída fue resultado del aumento de la producción derivada de la profunda transformación experimentada por la industria petrolera en Estados Unidos, y de la reacción estratégica de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)».

Esto, prosigue el organismo, provocó un cambio de contexto que ni siquiera la OPEP fue capaz de alterar cuando trató de reducir el precio, y hacer así que la extracción dejase de ser rentable para los productores de petróleo no convencional. «La producción de petróleo no convencional mantuvo niveles elevados, aun a pesar de la abrupta caída de precios, gracias a las ganancias de productividad que se dieron en la actividad de perforación y de fractura hidráulica», explican los responsables del documento.

Menor demanda

A ello se ha sumado que «en los últimos años se ha observado una pérdida de dinamismo de la demanda mundial de crudo, debido, fundamentalmente, a la desaceleración de China y a las ganancias de eficiencia en las economías avanzadas».

El Banco de España incide en varias ocasiones en este último punto y señala que las economías avanzadas han registrado «una tendencia sostenida a la reducción de la demanda», que «la eficiencia energética tiende a moderar la demanda», y que, en los próximos años, «la adopción masiva de los vehículos eléctricos, normas de emisiones más estrictas y cambios hacia otras fuentes de combustible podrían provocar que la demanda de crudo fuese muy inferior».

Fuente: El Mundo.es