Pdvsa prepara plan B por si Estados Unidos prohibe importar crudo de Venezuela

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La petrolera estatal de Venezuela y sus socios han comenzado a trabajar discretamente en un plan B a fin de encontrar mercados para el crudo del país si la Casa Blanca aumenta las sanciones y prohíbe las importaciones.

Las exportaciones venezolanas de petróleo son vitales para el país que está escaso de efectivo, lo que ha llevado a los funcionarios a buscar destinos y fuentes de ingresos alternativos, según personas al tanto de la situación. Aproximadamente un tercio de todo el petróleo producido en Venezuela se procesa en refinerías estadounidenses en la costa del Golfo. Los envíos a Estados Unidos sumaron un valor de cerca de US$12.000 millones el año pasado.

EE.UU., actualmente el mayor comprador individual de crudo venezolano, sancionó el lunes al presidente Nicolás Maduro después de que éste celebrase elecciones durante el fin de semana para una nueva asamblea que reescribirá la Constitución. Mientras tanto, los banqueros de Wall Street se mantienen alejados de Simón Zerpa, el vicepresidente de Finanzas de la empresa estatal Petróleos de Venezuela SA, luego de que la administración Trump impuso sanciones contra él y otros 12 ciudadanos venezolanos la semana pasada.

“Si un país decide dejar de comprar petróleo venezolano, hay muchos mercados en el mundo a los que se puede enviar petróleo venezolano”, dijo Ricardo Menéndez, ministro de Planificación del país, a los periodistas el domingo en Caracas. “Ya exportamos a otras partes del mundo y tenemos relaciones muy fuertes desde un punto de vista geopolítico con Rusia, China e India”.

Venezuela podría descubrir que vender a otros países tiene un costo.

PDVSA y otros exportadores se verían obligados a vender crudo con mayores descuentos en otras partes del mundo que en EE.UU., dijeron las personas. Mientras China y la India, que ya compran grandes cantidades de petróleo venezolano, son vistos como los destinos obvios, los envíos a Asia podrían verse restringidos por la limitada capacidad de los puertos venezolanos, agregaron.

PDVSA no devolvió mensajes en busca de comentarios.

Fuerte competencia

Menos de la mitad de los principales puntos de carga de Venezuela están preparados para cargar superpetroleros, la forma más rentable de transportar petróleo a Extremo Oriente. Eso probablemente desviaría más crudo venezolano a Europa, donde enfrentaría una fuerte competencia de los grados más establecidos de Oriente Medio y Europa, dijeron las fuentes.

Otra alternativa sería aumentar el procesamiento de petróleo en el país. La opción tiene un efecto limitado, ya que las refinerías venezolanas están experimentando múltiples apagones e interrupciones por la falta de mantenimiento.

Las refinerías de PDVSA operaban al 43 por ciento de su capacidad en junio. Si estuvieran operando a tasas completas, podrían compensar la pérdida del mercado estadounidense en su mayor parte, según las fuentes. A tasas máximas, las refinerías de Venezuela podrían procesar otros 550.000 barriles diarios. Esto se compara con 741.000 barriles diarios importados por EE.UU. el año pasado. El aumento del procesamiento de crudo produciría un superávit de subproductos petroleros que podría eventualmente afectar a las refinerías estadounidenses.

La producción petrolera de Venezuela cayó a un mínimo de 14 años de 1,97 millones de barriles diarios en junio porque el país está entorpecido por una pesada carga de deuda que impide las inversiones. PDVSA tiene una deuda de US$3.200 millones que debe pagar principalmente en octubre y noviembre.

Por el momento, hay mucha incertidumbre en cuanto a las medidas que la Administración Trump podría tomar de ahora en adelante. La prohibición de importar petróleo de Venezuela es vista como poco probable, según algunos analistas. Pero sigue estando entre las opciones que EE.UU. puede considerar si la situación sigue deteriorándose, según altos funcionarios de la Administración.

El Financiero