Ecuador puede perder US$600 millones en licencias para Refinería del Pacífico

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Las 18 licencias que compró el Gobierno anterior para la Refinería del Pacífico corren el riesgo de no ser utilizadas.

Estas herramientas permiten usar la tecnología desarrollada por otras compañías para construir y operar las diferentes unidades de este complejo.

El Gobierno anterior destinó unos USD 600 millones a la compra de estos permisos y no existe certeza de que los nuevos inversionistas del proyecto utilizarán estos insumos.

Las licencias se adquirieron a las empresas Axens, Foster Wheeler, Linde y UOP. La compra de estos instrumentos se hizo sin tener asegurado el financiamiento para esta obra.

Carlos Pérez, ministro de Hidrocarburos, analiza los mecanismos para, en lo posible, lograr que quienes vendieron las licencias para la Refinería autoricen transferir estas herramientas a la futura contratista de este proyecto. Estos permisos “normalmente son generados con nombres y apellidos, no son transferibles”, enfatizó el ministro Pérez.

Sin un acuerdo no se puede utilizar estas herramientas y se pierde la inversión, reconoció el funcionario. Este tipo de permisos tampoco se pueden vender en el mercado.

En total esta planta contará con 23 unidades donde se procesa el crudo (en diferentes estados) para producir gasolinas, gas licuado de petróleo, diésel y otros combustibles.

Fernando Santos Alvite, exministro de Energía, precisó que en el tema de las licencias se debe analizar también si estas funcionan para refinar crudo pesado ecuatoriano y no el petróleo liviano que se iba a traer desde Venezuela.

El proyecto inicial planteaba usar petróleo de ese país de 23 grados API, pero el Régimen actual señala que el diseño se modificará para procesar el crudo del bloque ITT, que es más pesado, de 13 y 18 grados.

La modificación implicará cambios en los procesos porque el crudo pesado exige otro tipo de tratamiento.

Además de combustibles, del nuevo proyecto se obtendrá urea. El Gobierno anterior previó que también produjera polipropileno (fibra sintética), pero esto quedará para una segunda etapa, indicó Pérez.

Ecuador invirtió en la Refinería alrededor de USD 1 500 millones, incluido las licencias, la remoción de tierras y la construcción del acueducto La Esperanza. Pero las obras no continuaron por la falta de financiamiento.

El Gobierno actual decidió condicionar, en agosto del 2017, la continuidad de esta planta refinadora a la búsqueda de inversionistas privados interesados. Esta tarea estuvo a cargo de los titulares de los ministros de Hidrocarburos, Carlos Pérez; y el de Comercio Exterior, Pablo Campana.

Tras estas gestiones, hoy y mañana los representantes de 28 firmas del extranjero que manifestaron su interés por construir la Refinería del Pacífico, en Manabí, conocerán detalles de esta planta industrial.

Los directivos realizarán un recorrido por la zona de El Aromo, donde se ubican los terrenos del complejo.

Los ejecutivos representan a empresas de EE.UU., Corea del Sur, Rusia, China y otros países interesadas en construir la Refinería en Manabí.

Según Campana, entre las firmas interesadas están Repsol, CNPC, Hyundai y Mitsubishi. También dijo que el banco estadounidense Goldman Sachs ofrece financiamiento.

En la visita de inversionistas, el Gobierno también presentará el proyecto para convertir al sistema de almacenamiento de gas licuado de petróleo de Monteverde en un centro internacional de acopio y distribución de combustibles.

La infraestructura, ubicada en Santa Elena, demandó de USD 606 millones, pero se utiliza solo al 12,5% de su capacidad total.

Consultado sobre el porqué el Gobierno anterior hizo una obra sobredimensionada en Monteverde, el ministro Pérez expresó que el exgerente de la Empresa Flopec, Danilo Moreno, mencionó que en la edificación de esta obra se siguieron las instrucciones dispuestas, entonces, “por la Presidencia de la República”.

Fuente: El Comercio.com